Poemas Selección

Miguel Reinoso López

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Hielo fresa. Fotografía Luis Rico Chávez

La boca del agua

Se llueve de noche
sobre cristales que miro espejadas figuras
de mi rostro ajeno y cierto
sombras de nombres negadas por el agua
afuera como hijos en las zarzas de la lluvia
como elementos
venidos a menos en las categóricas zarzas
de la lluvia

Nada nos decimos como espinos en los ojos
zarza del agua se llora sobre vidrios
sigue la pregunta sobre el pan de nuestro cuerpo
La uña en vela
de nuestra desvelo

Nada pasa
ni agua es
en los cristales
ni grito de vidrio
en la boca del agua.


Mar única

No el mar
sino la mar única,
la que nace por los labios
en el juego azaroso de la lengua,
en la recreación
de comienzos en un haz de voz,
en un filo de labios
casi piedras vivas en la carne de su fuego
aguardando
en sucesivas oscuridades
la perla de su luz
de estas dos edades contrariadas;
y yo,
sobre estas aguas
emanadas por el flujo de palabras,
te dirijo,
y mira y escúchala,
la flor helada de mis velas.
Porque para iluminar,
no el mar sino la mar única
-eterno continente femenino-
me basta esta débil luz de cera,
sin ruidos ni límites
como el petrificado movimiento de la caracola,
débil parafina que espera
deslumbrar como el desnudo pez de un pie
y, con su mustia luz de flauta,
violentar en estas aguas,
en la aurora de una concha,
tu nacimiento.


Ajorcas

1
Voz esta ajorca,
perla de silencios
que en luz te nombra:
Rescatar reflejos de este día
en la perla gris de la poesía.

2
Tarde de lluvia,
la memoria conforma
sus espirales:

Sólo quien ve más allá de la lluvia
sabe del tacto de tu voz en la sombra.

3
Llueve esta noche,
me devela sus vías,
su viejo enigma:

La lluvia siempre pasa en otro tiempo
donde la ausencia es cuerpo de tu nombre.

4
Sólo murmullos,
voz de lluvia en la noche
dice tu nombre:

Es mar, de nieve las pasiones,
llama blanca esta voz que te evoca.

5
Vaso ceñido,
amatista de voces,
brisa del verso:

Boca estricta de la noche
que espera el agua de tu nombre.

6
Tiempo vano,
azogue sin sentido,
árida arena:

Sobre la ruina de arenas categóricas,
venzo al eco cuando nombro tu silencio.

7
Fósforo del azar,
incendio de palabras
en las puertas del beso:

Otra hoja era el silencio,
sombra en luz de tu nombre.

8
Si digo tu nombre,
copa vocal que ciñe
el agua de tu estirpe,

rompería corales,
espirales formas de insinuarte.

9
Llenas mi voz
de alientos, sol y ríos...,
tu piel de luna:

¿Qué ruta encuentro entre alas
que el mar del sur te nombra?

10
Espeto almendras:
Voz, amatista y jade...,
cuerpos del nombre.

Ásaros del rosario
que velo sin nombrarte.

Miguel

Miguel Reinoso

Poeta. Nació en Guadalajara, México. En la actualidad se desempeña como docente de la Preparatoria 7. Obtuvo la maestría en Literaturas del Siglo XX por la Universidad de Guadalajara. Fue miembro del taller literario que dirigiera Elías Nandino. Ha publicado en diferentes medios como Et Caetera, Luvina, Trashumancia, Diserta, Novum, Juglares y alarifes, La voz de la esfinge, entre otros. Su obra se incluye en diversas antologías, como Estela contra el olvido. 22 de abril, y Poesía viva de Jalisco, editada por el Conaculta. Su poemario Telubrio (Editorial Sextante) obtuvo el premio Alí Chumacero en 1998; El hombre de los faros recibió el primer lugar en el Premio Tijuana 2002.

Ecos de la FIL

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